Domingo, 03 Diciembre 2017 16:45

EDUCACIÓN: Invitación abierta a pensar

Escrito por Agustina Isas Chebaia
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En un principio me propongo a escribir esto de manera totalmente anónima, para que lo que tengo que decir no se vea opacado por prejuicios, conocimientos previos, opiniones personales que tengan sobre mí, ni nada similar. Tengo la esperanza de que ésta… llamémosle “nota”, sea la primera de muchas. No mías, no de OAJNU, no de nadie, sino de todos. Escribo esto a modo de protesta. Hace tiempo que siento una enorme necesidad de poner en palabras todo lo que me pasa y decidí empezar de esta manera y con el tema de la educación. Espero que después de leer esto, vos, querido lector, si me permitís tutearte, compartas conmigo tu opinión, necesito saber que no estoy sola, necesito saber que mi reclamo no es algo vacío ni carente de justificativos. Necesito saber que alguien me entiende y que lo que hago no es en vano.

Estoy tipeando estas palabras sin intención de corregirlas, ni de releerlas, ni de darles un orden coherente. Porque así soy, desordenada hasta para pensar. Pero voy escribiendo a medida que las palabras me van saliendo, lo cual, si tenés una ligera idea de quién soy, sabrás que se me da muy fácil. Así que te pido que trates de seguir el hilo, y te prometo hacerlo lo más breve y conciso posible.

Te preguntarás, sentado en tu sillón más cómodo, en el bondi o donde quiera que estés, por qué la educación. O tal vez, como a muchos de nosotros, te falta comprensión de texto y, de manera consciente o no, te salteaste el título y sólo empezaste a leer una cadena más de mails, o por donde sea que te haya llegado esto. Sea cual sea la situación, espero no decepcionarte. Espero entretenerte con mis palabras, y espero que también te sientas contenido, acompañado y que hayas encontrado, finalmente, alguien que piense como vos. Pero por sobre todas las cosas, espero hacerte pensar. Te insto a hacer uso de tu criterio propio y que uses todos los conocimientos que tengas para escribir una respuesta que me deje con la boca abierta, algo original, distinto, de redacción propia. Espero que la siguiente aclaración esté de más: quiero saber que opinás vos. Mientras sea lo que realmente pensás, estoy segura que voy a quedar satisfecha.

La Real Academia Española, aunque muchos tengamos sentimientos encontrados respecto a esta institución, será la base desde donde partiré para hacer mi reclamo, así nadie pueda decir que mis planteos son injustificados, o incoherentes. La RAE define a la “educación” de las siguientes maneras:

1. “Acción y efecto de educar” Tiene sentido, de hecho es una definición bastante técnica. Nada para quejarse al respecto. Los invito a buscar la definición de la RAE para “educar” y que generen sus propias opiniones.

2. “Crianza, enseñanza y doctrina que se da a los niños y a los jóvenes”  Ponele. ¿Qué pasa con los adultos? ¿Con los ancianos? ¿Con los bebés? Las personas deberíamos permanecer en un proceso de educación continuo y constante, que según esta institución incluye la crianza, la enseñanza y la doctrina. ¿Por qué los niños y los jóvenes entran en esta definición nada más? Si todos aprendemos y nos educamos durante toda nuestra vida, aunque no lo hagamos a conciencia, es decir, asistiendo por ejemplo a un establecimiento educativo o a un taller, o a una charla para que nos instruyan. Personalmente no veo a la educación como algo que llega a nuestras vidas, o se va de ellas, como tantas otras cosas. La educación es un proceso de aprendizaje constante y no hay forma de escapar de él. Existen, en mi opinión, diferentes tipos de educación. Con algunas estamos a favor, con otras no. Pero sigue siendo algún tipo de instrucción que recibe una persona, ya sea de su entorno más cercano como la familia, de un establecimiento educativo, o de las enseñanzas que se aprenden por el sólo hecho de estar vivo, de pertenecer a un grupo social y de ser parte de la sociedad en la que vivimos. Estos elementos probablemente, seguramente, condicionan nuestros aprendizajes, nuestra educación y nuestro desarrollo y por lo tanto nuestro desempeño en la sociedad. Definen quiénes somos y quiénes queremos ser.

3. “Instrucción por medio de la acción docente” Me parece correcto, pero hasta cierto punto solamente, porque ¿significa esto que yo, persona no docente, no puedo educar? ¿No puedo decirle a alguien que acaba de tirar un papel en la calle que eso no se hace porque contamina el medio ambiente, o porque no es socialmente correcto ensuciar la vía pública, la cual nos pertenece a todos? ¿No es eso educar también? Que alguien me corrija si cree que no estoy en lo cierto, pero creo que si tengo algo para enseñar, puedo hacerlo. A lo mejor la diferencia radica en la validez que se le otorga al conocimiento de cada uno. Si tengo un título que me permite enseñar, tal vez la persona que aprenda tenga más posibilidades de conseguir un trabajo, o pueda llamarse a sí misma “persona educada o instruida”, no sé si explico correctamente mi punto, pero espero hacerlo.

4. “Cortesía, urbanidad” Si mi interpretación de esta definición es correcta, me parece que hace referencia a la educación de la que hablamos cuando decimos que una persona es educada. Creo que hace referencia a las buenas formas. En el sentido de que porta valores aceptados socialmente, como la cortesía, la amabilidad, el respeto, y tantas otras cosas que nuestras madres o padres miran en un pretendiente cuando lo presentamos por primera vez. ¿Explico mi punto? Ahora bien, si lograste seguir el hilo de mis pensamientos tal vez no te sorprenda lo que tengo para decir a continuación: lo que llamamos mala educación, ¿no es educación? Si hablamos de la acción y efecto de educar, de transmitir conocimientos, ser mal educado, grosero, descortés, irrespetuoso, ¿no es una forma de educación que se nos instruye? A lo mejor no aprendemos tomando apuntes, ni leyéndolo de un libro, creo que este tipo de educación se aprende con el ejemplo, pero ¿acaso nacemos descorteces, groseros o irrespetuosos y se nos debe instruir lo contrario? ¿O dónde lo aprendemos? ¿Alguna vez tu abuela o tu mamá te dijeron “donde aprendiste ese vocabulario”? y sabes a lo que me refiero. He ahí el quid de la cuestión: donde aprendiste. O sea que es algo que se aprende, ¿no? ¿Se entiende a dónde voy con esto?

Seguramente no te resulta nada nuevo esto de establecer las contradicciones mismas que existen en el mundo desde siempre. Sin oscuridad, no puede haber luz; si no hubiera nunca guerras, no sabríamos apreciar la paz; sin que exista lo que llamamos mala educación no podríamos valorar lo que llamamos buena educación. ¿Qué significa esto? ¿Que la mala educación es un mal necesario? No lo sé… Te invito a que me contés tu opinión al respecto.

Lo que sí sé, o al menos lo percibo de esta forma, es que todo se aprende, y dependemos de nuestros entornos para ello. Algunas cosas se aprenden de manera voluntaria y otras nos son inculcadas desde que somos pequeños, pero sí, todo se aprende y todos tenemos la capacidad de aprender y de transmitir conocimiento. No quiero explayarme más al respecto, sino no termino. A lo mejor resulta más fructífero un intercambio de opiniones en este punto y no seguir haciendo hincapié en mi monólogo.

Busqué las definiciones descritas anteriormente en parte como ejemplo y en parte para poder decir que, parte de la educación consiste en estas verdades que tomamos de instituciones o de fuentes que consideramos veraces o de confianza, pero estas fuentes no nos instruyen ni nos sitúan en el contexto social en el que vivimos. Estamos acostumbrados a recibir todo de arriba, incluidos los conocimientos. Y eso es triste, está mal de muchas formas. Necesitamos tener criterio propio, y eso no se nos enseña. No recuerdo haber tenido una materia en la que me hayan enseñado a pensar. Ni siquiera en filosofía, que por cierto veíamos lo que pensaban otros. ¿Y nosotros qué? ¿Cuándo nos toca pensar?, el argentino joven de hoy en día es vago. No hace, no piensa, no crea, no le importa, no le interesa. ¿Por qué? Y… tengo muchas teorías, pero en este punto me interesa saber la tuya. Claramente no se puede meter a todos en la misma bolsa, y es muy probable que siempre haya sido así. Una parte de los jóvenes hacen, otra parte no. Eso debe haber sido así toda la vida y probablemente lo seguirá siendo. Pero me da la sensación de que nosotros no hacemos lo suficiente, sino ¿por qué estamos como estamos? En una sociedad que se encuentra en decadencia, víctima de injusticias, encaminada hacia el deterioro y la destrucción inminente. ¿Tenemos esperanza? Sí, por supuesto. No quiero ser una pesimista empedernida. Actores sociales, ONG’s, personas random por cuenta propia, todos aquellos que se mueven para generar un cambio, no importa la escala del mismo, son nuestra esperanza. Creo que es nuestra responsabilidad guiar a las personas que no forman parte de este grupo, ya sea mediante el alcance de nuestros proyectos, o con lo que consideremos útil desde donde estamos. ¿Podremos empezar una cadena de favores? Tal vez si logro generar un cambio en 3 personas y esas 3 personas, a su vez, se sienten lo suficientemente empoderadas como para generar el cambio en otras 3, esto puede reproducirse a un nivel masivo y realmente podamos sentir que lo que hacemos no es en vano y eso nos motive a seguir adelante.

Lo que dije anteriormente sobre definiciones y cosas aburridas era necesario. ¿Cuántos de ustedes habían leído alguna vez una definición sobre educación? Si la respuesta es ninguno, he aquí un punto más que favorece mi reclamo, (o cuándo fue la última vez que leyeron la definición de cualquier palabra, o que quisieron expandir su vocabulario) ¿A cuántos les sorprendió alguna de las definiciones? ¿A cuántos les hizo ruido, como a mí, algunas otras? A todas estas definiciones les hace falta algo, siempre. Ninguna definición se va a poder adaptar 100% a las necesidades que la requieran en cada momento. Pero siento que estas definiciones dan lugar a la libre interpretación, a la confusión, son un tanto pobres, y no estoy sacando la definición del Rincón del Vago precisamente (sin intenciones de menospreciar el trabajo de las personas que aportan diariamente a este blog). Quiero hacer hincapié en la educación porque pienso que es el origen de todo. Si tenemos una sociedad educada, instruida, con capacidad de generar contenido intelectual propio, con la capacidad de pensar, de tomar decisiones basadas en fundamentos lógicos o que al menos sepan por qué eligen una cosa y no otra, entonces no estamos perdidos. Tenemos esperanza. Es imperativo que las personas desarrollen la habilidad de cuestionar. Que no se conformen con lo que les llega, que busquen alternativas permanentemente, que la curiosidad supere sus límites de conocimiento. Cuando esto suceda podremos convertirnos en la sociedad que sabemos que podemos ser, o que soñamos que podemos ser. No sé dónde inicia ésta problemática. No sé si el problema somos los jóvenes, que no queremos aprender, o son los adultos, que no nos enseñan. ¿O somos ambos? Cualquiera sea la respuesta, lo que doy por seguro es que es nuestra la responsabilidad de cambiar esto. Sabemos que necesitamos aprender cosas, que necesitamos herramientas, que necesitamos educación, para nosotros y para todos, bueno, las busquemos.

 

Los invito a moverse, a preguntarse cuál es el origen o el principal motivo de todos o la mayor parte de nuestros problemas, los invito a pensar, los invito a expresarse, a decir lo que piensan, a hacerse escuchar. Aprendan a no quedarse sólo con lo que dicen los demás. Piensen por ustedes mismos. Y cuando sepan que es lo que quieren, sólo queda hacerlo.

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